Nuestra Historia

I

El origen

Cony, ingeniera comercial, decidió dejar de construir el sueño de otros para levantar el suyo.

La idea apareció sin buscarla, en una sobremesa entre su padre y un amigo. Medio en broma, medio en serio:

«¿Y por qué no un sex shop?»

Con unos ahorros, el respaldo de su familia y muchas ganas, solo quedaba una cosa: atreverse.

II

El nombre

Y mientras le daba vueltas a la idea, en su cabeza no sonaba un plan de negocios.

Sonaba una canción.

«Besos Mojados» la devolvió de golpe a la adolescencia: a las hormonas, a la curiosidad, al deseo sin culpa.

Ahí lo supo. El nombre ya estaba elegido.

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